El North American P-51 Mustang es considerado uno de los mejores cazas de la Segunda Guerra Mundial. La variante D fue la definitiva: la primera con carlinga de burbuja, la más producida con 9.603 unidades y la más temida por la Luftwaffe. Armado con seis ametralladoras de calibre 12,7 mm y con capacidad para cargar bombas de hasta 1.000 lb, el Mustang operó en prácticamente todas las fuerzas aéreas del mundo al terminar la guerra.
Cuando estalló la Guerra de Corea, cientos de F-51D esperaban desguace en Japón. Su velocidad inferior a la de los nuevos jets los hacía ideales para apoyo cercano a tierra junto a los controladores aéreos avanzados (FAC). Sin embargo, su motor refrigerado por líquido era muy vulnerable al fuego antiaéreo en ataques rasantes, lo que le otorgó la mayor tasa de bajas de cualquier aeronave en Corea: 194 pérdidas en tres años.










